jueves, 25 de septiembre de 2014

Catalunya vs. Navarra (libros de texto)

El libro de texto en papel no es en sí mismo un producto obsoleto. Nuestros jóvenes se pasan cada día más tiempo delante de una pantalla, y no es descabellado imaginar un futuro en el que se reivindiquen las virtudes del libro en papel, o imaginar un futuro en el que la sociedad reivindique para las escuelas y institutos ser espacios “sin pantallas”, el único espacio en el que nuestros jóvenes experimenten con papeles, lápices, tijeras... (¿acaso ese momento no ha llegado ya?)

Lo que es inaceptable y éticamente aberrante es el negociete, el chiringuito lucrativo que tienen montadas las editoriales alrededor del libro de texto, libros de texto de una penosa calidad y a un precio desorbitadamente absurdo, distribuidos a las familias mediante compras masivas en el mes de junio ¡antes de acabar el curso anterior!, aprovechándose de la buena voluntad desinteresada de las AMPAS, saltando las pequeñas librerias de barrio que tendrían que ser las distribuidoras naturales de estos libros.

Lo vergonzoso no es el absurdo volumen de libros que compran las familias catalanas cada año, muchas veces con un esfuerzo económico muy importante, lo vergonzoso es que, para mayor gloria de la cuenta de resultados de las empresas editoriales, las familias tienen que comprar los libros cuando todavía no se han definido las necesidades educativas de sus hijos, convirtiendo el libro en la negación directa de toda posible adaptación curricular.

El negocio de los libros de texto se encuentra, al menos en Catalunya, en un estado patético, moribundo, y supone una pesada rémora en el progreso educativo.

La Vanguardia del dia 6/9/2014 ofrece una noticia “Los libreros catalanes denuncian regalos de editoriales a profesores para que escojan sus libros de texto” que es todo un homenaje al despropósito.

Las editoriales nos denuncian a nosotros los profesores por aceptar “todo tipo de artículos” a cambio de escoger los libros de texto... de una determinada editorial. Y lo sueltan en los medios de comunicación a las bravas, poniendo en entredicho la honradez del profesorado, en vez de denunciar y publicar el nombre de esas editoriales y de qué regalos se trata.

Yo en quince años en Ensenyament no he visto nunca semejante práctica. Hace años era común ofrecer junto a los libros uno o dos ordenadores portátiles para el departamento, o un cañón proyector, o una pizarra digital, pero estos materiales siempre quedan en el instituto como material de uso pedagógico, nunca para uso personal. (me acuerdo de un caso hace años en un instituto de la Costa Brava en el que el cap de departament tenía el ordenador portátil en casa para jugar a la butifarra “online”, pero fue un caso aislado)

Otra práctica que denuncian es la compra de packs de libros: Los libros de todas las asignaturas de una única editorial a cambio de importantes descuentos. Es sencillamente indignante que las propias editoriales denuncien la estrategia de aumentar beneficios a costa de inflar pedidos cuando esta estrategia es la norma en el sector desde siempre.

Por poner un ejemplo, los libros de matemáticas de la editorial Santillana se ofrecen en tres volúmenes independientes para cada trimestre escolar, “Motxilla lleugera” (mochila ligera), sin embargo es totalmente imposible la compra de uno de estos volúmenes por separado, se tienen que comprar los tres a la vez, aunque a lo mejor el tercer volumen no se llegue a utilizar nunca por el motivo que sea.

Es interesante observar que esta situación no se produce en otras zonas de España. Leyendo el artículo “Nueve de cada diez centros optan por mantener los mismos libros de texto pese a la LOMCE” del periódico navarro “Diario de Notícias” (11/9/2014), se nos presenta una situación totalmente diferente. Las escuelas y institutos navarros reciben una dotación económica cada cinco años para comprar los libros de texto y una dotación menor anual para reponer el porcentaje de libros deteriorados. A cambio, los institutos se comprometen a mantener estos mismos libros al menos cinco cursos, un compromiso que les lleva incluso a rechazar el cambio de libros que (supuestamente) implica la nueva ley educativa LOMCE. Un sistema claro y transparente en el que cada uno (profesorado, administración pública, editorial...) asume su parte de derechos y responsabilidades.

Un detalle que encuentro muy significativo: En La Vanguardia se dice “[...] en ocho años el libro de texto se ha encarecido casi un 40% [...]”, y uno no entiende el motivo de semejante aumento, pero en el diario de Navarra se afirma al final “[...] hemos perdido un 40% de facturación anual [...]”. Ah! eso sí, eso ya me lo creo. No hace falta tener un MBA en ESADE para entender que no es lo mismo un encarecimiento del 40% que una pérdida de facturación del 40%, aunque son dos conceptos que se suelen confundir, sobre todo cuando se trata de dinero público.

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