domingo, 28 de junio de 2015

Amor en tiempos de PISA

El pasado viernes cesó de su cargo como ministro de Educación el señor José Ignacio Wert. Acaba una larga etapa de conflictos entre el Ministerio de educación español y la Conselleria d'ensenyament catalana. El ministro de educación español y la consellera catalana d’ensenyament Irene Rigau han protagonizado a lo largo de los últimos años un enfrentamiento absoluto, un antagonismo total, sobre todo en el tema lingüístico...

...excepto en un  aspecto educativo en el que sí ha habido entendimiento: En la necesidad de adaptar el sistema educativo a los criterios de la OCDE (OECD en sus siglas en inglés) y sus pruebas PISA.

La OCDE ha sido durante este tiempo un motivo de entendimiento entre estas dos instituciones tan antagónicas, y a todos nosotros, como ciudadanos, independientemente del lado del eje españolista-unionista-soberanista-catalanista en el que estemos situados, nos interesa saber qué es la OCDE, pues la educación de nuestros jóvenes estará determinada por esta institución con sede en París.



En el vértice inferior izquierdo de este triángulo aparece con luz propia Montserrat Gomendio, la secretaria de Estado de Eduación, la número 2 del ministerio de Wert.

Esta persona, de brillantísimo currículum (Licenciada en Biología por la Complutense y doctora por la Universidad de Cambridge entre otras muchas cosas), sería una absoluta desconocida si no fuera por dos datos de su vida personal:

En primer lugar es la compañera sentimental del ministro Wert.


Y en segundo lugar, las nuevas normas de trasparencia le obligaron a declarar su patrimonio personal, que supera los 14 millones de euros.




La señora Gomendio fue nombrada en mayo del 2015 directora general de la OCDE en España. Así pues, desde su cargo en la OCDE, podríamos decir que es la superior de la Consellera Rigau y del Ministro Wert.



Es realmente encomiable que una persona con una fortuna personal tan considerable como la señora Montserrat Gomendio se dedique con tanto tesón al mundo de la educación de nuestros jóvenes.

Pensemos por un momento: Un millón de euros es más que todo lo que llegará a cobrar un profesor de secundaria a lo largo de toda su vida. Es decir que esta señora declara poseer lo que un profesor ganaría en 14 vidas enteras. Y ahí está, currando como una campeona por el futuro educativo del país.

Piensa en una buena comida en un restaurante que hayas disfrutado. Con su buen pescado, su buen vino, su postre... ¿Cuánto te ha costado? ¿50 euros? Con 14 millones de euros podrías pasarte la vida entera desayunando, comiendo y cenando banquetes así y no te habrías gastado ni la quinta parte de tu fortuna.

A esta señora se le atribuyen frases sobre el profesorado como la siguiente:

[...]La metodología de la enseñanza en nuestras aulas es una metodología anticuada, en el sentido de que pone todo el énfasis en el aspecto memorístico de adquisición de conocimientos y prácticamente no se hace ningún esfuerzo por enseñar a los estudiantes a resolver problemas complejos, a desarrollar un pensamiento crítico, a trabajar en equipo y a hacer tareas complejas[...]

(eldiario.es  29/5/2015)

Yo soy muy crítico con esos profesores, esos compañeros que para poder dejar las aulas durante unos años, acceden a comisiones de servicio y se convierten en “expertos” de la didáctica y salvapatrias de la educación y no dudan en señalar a sus propios compañeros como culpables de todos los males educativos. Pero esto es diferente, es otro nivel. Si una persona que posee más de 14 millones de euros dice que los profesores hacemos mal nuestro trabajo, yo la creo y me lo tomo muy en serio. Porque qué necesidad tendrá esta persona, con sus catorce millones de euros, de mentir digo yo. A ver. Ninguna. Pues eso.

Además, esta señora es un ejemplo para todos nosotros porque, teniendo más de 14 millones de euros, decide ir a París, en la sede de la OCDE, con lo lejos que está, con lo caro que es París. Yo me la imagino, a las siete de la mañana, su café con leche rapidito en la cafetería con los coleguis y ala, al tajo sus ocho horitas.

El viernes 26/5/2015 nos llega la noticia de la sustitución de Wert. El nuevo ministro de educación español será el señor Íñigo Méndez de Vigo y Montojo, el IX barón de Claret, descendiente directo del marqués de Cubas y de la reina María Cristina de Borbón. El diario El Mundo (26/6) nos da más detalles de su designación: [...] Méndez de Vigo explicó que fue ayer cuando Rajoy le pidió que fuera ministro, y que, honrado por poder servir a su país y sorprendido tras conocer la decisión, se fue contento a cenar inmediatamente después[...]. En España no tendremos modelos educativos finlandeses pero a  gallardía y hidalguía no nos gana nadie.

El señor Wert y la señora Gomendio se casarán el próximo 11 de julio, pero esta bonita historia de amor puede no tener un final tan perfecto como podría ser.  Podemos leer en el diario El Mundo (26/6/2015):

[...]Wert llegó a aspirar a conseguir un traslado de lujo como representante de España ante la OCDE, pero esta posibilidad se diluyó completamente tras los malos resultados del PP en las municipales y autonómicas. El rechazo profundo de los ciudadanos a las llamadas puertas giratorias convirtió en desaconsejable a ojos de Rajoy un nombramiento así.[...]




¡Con lo bien que estarían los dos, juntos, trabajando y viviendo en París! ¡Qué mejor regalo de bodas que otorgar al sr. Wert ser embajador de España en la OCDE! Desde aquí hago un llamamiento al Sr. Rajoy para que no se deje amedrentar por "El rechazo profundo de los ciudadanos a las llamadas puertas giratoria", ¡Qué sabrá la gente!

Todo el país está angustiado por saber como acabará esta historia de amor. Es más emocionante que el mejor culebrón. La vicepresidenta del gobierno ha declarado recientemente sobre este tema: "El destino de los cesados, a ellos les corresponde". Una enigmática frase, digna de "Juego de tronos", ¿qué querrá decir?

Y aquí acabo mi análisis de esta institución, la institución que determinará el modelo educativo de nuestros jóvenes. Acabo recordando a Miguelito, aquel personaje de Mafalda, cuando daba de comer lechuga a la tortuga:






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