sábado, 14 de abril de 2018

Escandaloso caso de discriminación en la escuela catalana

Mis amables lectores saben que este humilde blog está penetrado de ironía, impertinencia y provocación, pero cuando hay que denunciar un caso de injusticia hay que dejar de lado la ironía y ponernos muy serios. Porque es muy grave lo que está pasando con la prueba de competencias básicas en Catalunya, la prueba oficial de conocimientos que todos los alumnos catalanes tienen que realizar (pero no les puntúa) al acabar sus estudios obligatorios, a los 16 años.

La prueba de matemáticas (link) es fácil, vergonzosamente fácil para alumnos de 16 años. Y algunas preguntas están mal redactadas (link), pero ese no es el problema.

La prueba consta de 31 preguntas, 28 de "tipo test" para elegir entre cuatro opciones (A, B, C y D) y sólo 3 preguntas en las que el estudiante tiene que responder redactando. Las preguntas "tipo test" valen un punto y las de redacción dos. En total 28 de los 34 puntos se obtienen por preguntas "tipo test". Pero en esta prueba no se penalizan las respuestas erróneas. Debe ser el única prueba "tipo test" del mundo en la que no se penalizan las respuestas equivocadas. Esto quiere decir que una gallina, picoteando al azar las respuestas de esta prueba, acertaría una de cada cuatro, es decir, 7 de las 28 preguntas, y por lo tanto obtendría (en promedio) un 2 en el examen (un 2.06 para ser exactos).

Pero resulta, por increíble que parezca, que los responsables de esta prueba han decidido que el "suficiente" está no el 5, no, sino en el 2.5 (Se divide de 0 a 10 en cuatro franjas, y la más baja, hasta 2.5,  se considera "mal resultado", y lo que no es "mal resultado" es considera "dominio suficiente"). Total, que el alumno alcanza la suficiencia con un 2.5, cuatro décimas por encima del nivel gallináceo.


Y yo desde aquí señalo con el dedo al Sr. Joan Mateo Andrés, el máximo responsable de estas pruebas, uno de los 56 cargos de la Generalitat  que cobra más que el presidente Rajoy (79.551,62 euros al año) (link), sí a usted, Secretario de Políticas Educativas del Departamento de Enseñanza, y le digo

¿Qué tiene usted en contra de las gallinas?

Si, usted, Presidente del Consejo Superior de Evaluación del Sistema Educativo del Departamento de Educación, doctor en Pedagogía,

¿Qué le han hecho las pobres gallinas?

¿Es que acaso no merecen también ellas superar la prueba de competencias básicas?

¿Acaso es coincidencia? Qué le costaría, digo yo, bajar cuatro décimas más  y dar por superada la prueba con un 2, el umbral gallináceo. Mire a la cara a la gallina, si es que se atreve, y dígale que no, que ella no se lo merece. ¡Es tan injusto!


Usted será doctor en Pedagogía, no se lo discuto, pero ¿Ha pensado en algún momento en las gallinas?

miércoles, 11 de abril de 2018

Las palabras perdidas de la política española

En La Vanguardia de hoy 11 de Abril del 2018 se compara España con un león herido. Leemos "...el Estado español es ahora un león herido. Su herida, un eco del malestar de 1898, no anuncia nada bueno: recordemos que el pesimismo de la generación del 98 desembocó en el falangismo."

Hace exactamente cien años, el jueves 11 de abril de 1918, en el mismo diario, encontramos un artículo que analiza la situación política española que podría aplicarse párrafo a párrafo, frase a frase, a la situación actual. En el camino hemos perdido léxico, han desaparecido palabras, por ejemplo ha desaparecido el patriotismo, ha desaparecido el prestigio de los hombres públicos, ha desaparecido el honor... ¡Qué digo! Que cada uno extraiga sus propias conclusiones.



La vida política

(La Vanguardia, jueves 11 de Abril de 1918, página 11)

Nuevamente se está poniendo de manifiesto el defecto grave de nuestra ley electoral, el que consiste en someter las actas al Tribunal Supremo; la más alta representación de la justicia es objeto de discusiones apasionadas en las que no sale bien parado su prestigio, y sus fallos no merecen el respeto que deben inspirar las decisiones de un tribunal de tanta altura. Hay que separar resueltamente la justicia de la política; los pleitos de ésta son esencialmente políticos y no encajan bien en la elevada misión del Tribunal Supremo de Justicia. Este y el art. 29 son los puntos vulnerables de la actual ley electoral, que necesita en estos extremos una reforma inmediata.

De la discusión de las actas verificada en el Congreso, resulta que en las últimas elecciones se han cometido todos los abusos tradicionales en nuestras costumbres, si bien se observa que no se atribuyen al gobierno que las presidió los vicios que se denuncian. Esto es un progreso evidente realizado en lo alto; contra el ministro de la Gobernación señor Bahamonde nada se alega; pero en cambio los caciques y las autoridades inferiores se han despachado a su gusto realizando los mayores atropellos, las mismas coacciones y los mismos atentados contra la libertad del elector que han caracterizado siempre nuestras luchas electorales. Se tardará mucho tiempo en llegar a conseguir que el ciudadano tenga conciencia de su derecho y noción de su fuerza; para esto es necesario una educación cívica de que nadie se cuida y serán inútiles cuantas leyes se hagan para conseguir la sinceridad electoral, si el ciudadano es el primero que se presta a vender su voto por dinero, por gratitud ó por miedo.

El Congreso actual ha comenzado sus tareas con los escándalos usuales en la discusión de las actas y aun no están del todo aprobadas, cuando ya se intenta levantar por procedimientos parlamentarios el castigo impuesto por el Tribunal Supremo a varios distritos. Este es el medio más seguro para hacer ineficaces todas las penas; aquí se piensa en el perdón antes que en el castigo, y si los distritos se convencen de que no han de tener eficacia las sanciones que imponga el Tribunal Supremo a sus faltas, habremos de renunciar a toda esperanza de redención en esta materia. No andamos cortos en España en eso de establecer penalidades para toda clase de delitos y faltas; pero desgraciadamente se convierten en amenazas que no se cumplen jamás y de esto están enterados todos aquellos a quienes la penalidad afecta.

Como siempre, al constituirse las Cámaras ha surgido la acostumbrada explicación sobre el juramento y la promesa. Esta viene siendo la primera muestra de virilidad y entereza de carácter que dan los representantes del país que no están conformes con el régimen y la primera comedia parlamentaria a que asiste regocijado el público de las tribunas. Figurémonos que a un ciudadano que no sea político profesional y que tenga recta conciencia, se le dice:—Para entrar en esta asociación de que pretendes formar parte, para sentarte en esa reunión en que quieres intervenir es necesario que jures sobre los Evangelios ó prometer por tu honor algo que es contrario a tus creencias y a tus propósitos. ¿Qué contestará? Seguramente que renuncia a formar parte de la asociación de que se trata y a intervenir en la reunión aludida. Ni el cristiano ni el hombre de honor se prestarían a esta farsa.

Pues los políticos profesionales enemigos del régimen de la monarquía y de la Constitución han hecho un arreglo con su conciencia para salvar esta dificultad. Juran ó prometen solemnemente, pero antes ó después del acto se levanta el jefe de la minoría a que pertenece y dice poco más ó menos:-Conste que el juramento y la promesa no nos obligan a nada y que estamos dispuestos desde este momento mismo a faltar a lo jurado y a lo prometido. El honor y los Evangelios nos tienen sin cuidado: todo ha sido una pura comedia impuesta por la necesidad de tener asiento en la Cámara.



Esta bonita inauguración de las tareas legislativas no ha faltado en ningunas Cortes desde la restauración hasta hoy. El ejemplo que se da en el seno de la re- presentación nacional no puede ser más abominable: al juramento sigue el perjurio cuando todavía está sobre la mesa la imagen de Cristo y el libro abierto del Santo Evangelio.

Se dice en defensa de este espectáculo que no es posible que por evitar el juramento ó la promesa dejen los hombres de ir al Parlamento ó defender las doctrinas que profesan representando una parte de la opinión pública; pero nosotros alegaremos con una autoridad tan grande como la de don Antonio Cánovas del Castillo que nadie tiene necesidad de hacer protestas porque el juramento no obliga a la renuncia de ningún ideal y solo quiere decir que el diputado contra el que ninguna sanción penal puede aplicarse, se comprometo al jurar a no faltar a la ley en el ejercicio de su cargo, a no cometer en el Congreso los delitos de palabra que realizados por otro cualquier ciudadano darían lugar a un proceso.

Pero es el caso que aun interpretado en este sentido el juramento faltan a él en el curso de la legislatura no pocas veces, los señores diputados. Lo mejor sería ahora que va a reformarse el reglamento, abolir el juramento y la promesa para evitar en lo sucesivo esa sesión del perjuicio y de la falta de honor con que comienzan su labor los representantes de los partidos extremos. Sosteniendo como nosotros sostenemos que los diputados y senadores son unos ciudadanos como todos los demás, sin ninguna clase de fueros ni privilegios juren ó no juren, prometan ó no prometan, están obligados como todos los españoles al cumplimiento de todas las leyes.

Ningún privilegio puede ser democrático; pero el de delinquir que se quieren atribuir algunos representantes del país es odioso en todos sus aspectos e intolerable en una sociedad de hombres honrados. Por una contradicción que es muy frecuente en el espíritu humano los que se llaman más avanzados en ideas, los que proclaman con más ahínco el principio de igualdad son los que se quieren elevar sobre el resto de sus conciudadanos amparándose en fueros ridículos y buscando escudos para resguardar su propia impunidad. Esto de los juramentos por baladí que a algunos parezca tiene grave importancia. Por empeñarse el señor Montero Ríos en el año 1869 como ministro de Gracia y Justicia en que el clero jurase la Constitución so pena de no cobrar sus haberes, se produjo en la sociedad española la más honda perturbación religiosa y se sembraron los gérmenes de la segunda guerra civil.


Nosotros creemos que las leyes del Reino obligan a todos los españoles sea cual fuese su clase y condición y que no es preciso que nadie jure ni prometa obediencia a las mismas para que le pueda ser exigida. Al reformar el reglamento del Congreso puede señalarse la sanción que corresponda al abuso que de su derecho pueda cometer el diputado y con esto se podrán suprimir el juramento y la promesa ó sea hablando claramente el perjuicio y la falta a su palabra de algunos representantes del país. Vayamos quitando convencionalismos y hagamos completamente serios los actos que se verifican en el recinto en que las leyes se elaboran. Con eso se acrecentará el prestigio de los hombres públicos hoy bastante mermado y no se darán ejemplos tan poco edificantes como el de tomar a broma en los comienzos de cada Congreso la religión y el honor.

EMILIO SÁNCHEZ PASTOR



lunes, 9 de abril de 2018

Una rama de almendro (Eugeni d'Ors)


Glosa de Xènius (Eugeni d'Ors) en La Veu de Catalunya el 8 de Abril de 1918

Un almendro siempre es cosa más bella que un campo de almendros,
y más bella que un almendro es una rama de almendro.



El fraude del Máster de Formación de Profesorado

Dicen que Matt Damon, el protagonista de The Martian, para experimentar la sensación del vacío absoluto en la superficie de Marte, se matriculó en un "Master de Formación de Profesorado".


El "Master de Formación de Profesorado" es el colmo del fraude educativo, es donde el ominioso chantaje del "calla y paga si quieres trabajar" es más descarado. Y todo para mantener la casta de mezquinos gurús educativos de los "departamentos de pedagogía" que parasitan todas las facultades.

En este sentido os recomiendo el artículo:

"Yo también hice un máster en la URJC y allí descubrí de qué va todo esto realmente"

Como toda burbuja especulativa, la burbuja educativa seguirá creciendo hasta que finalmente colapse, hasta que reviente. Y entonces nos preguntaremos cómo fue posible semejante despropósito, cómo nadie hizo nada al respecto. 

sábado, 7 de abril de 2018

El rector de la Juan Carlos en exclusiva para Antididáctica

Declaración institucional, en exclusiva para Antididáctica, del rector de la Universidad Juan Carlos sobre el caso Cifuentes:


Para aquellos que no dominen la fonética del castellano clásico, dejo aquí la transcripción precisa de sus palabras:

A ver hermosos,
o sea que eso de los exámenes es algo obsoleto,
y que lo de ir a clase es también algo obsoleto,
pero cuando Cifuentes aprueba el master sin ir a clase y sin hacer exámenes,
decís que es un fraude
¡Anda y que os den morcilla a todos!
 
P.D. Antonio Ozores, ese gran antididacta, injustamente olvidado en las facultades de lengua y comunicación de toda España, pero que sin duda tendrá una merecidísima asignatura propia el un futuro "Master de Antididáctica" que tanta falta hace en España.

viernes, 6 de abril de 2018

Las plumas despistadoras (La Vanguardia 5/4/1918)

ESPÍRITU AMBULANTE

Las plumas despistadoras


(La Vanguardia 5 de Abril de 1918)

Las horas de sobresalto y de peligrosa incertidumbre que en estos últimos días hemos vivido los españoles, nos hacen pensar nuevamente en la suma de fuerzas explosivas y de agentes de inquietud que contienen y arrastran las sociedades modernas.

Los que escribimos con asiduidad para el público circulante, a veces nos sentimos perturbadores por la eficacia transtornadora que posean las plumas, y por la especie de inconsciente frivolidad con que las plumas se esgrimen todos los días. No es frecuente en los que manejan las plumas esta clase de perturbación de la conciencia; el profundo egoísmo que forma el cimiento psicológico del artista, ayuda a que los remordimientos sean muy raros y, aunque existan alguna vez, nunca lleguen a confesarse.

¡Cuántas veces nos ha turbado la consideración de que existan en el mundo tan numerosas verdades ocultas y tantos errores triunfantes! Buscamos la explicación de esos tristes fenómenos, y desde luego tenemos que descontar como inservibles las causas más usuales ó admitidas. No podemos acusarnos de pobreza de recursos intelectuales; si la Humanidad no ha descubierto mayor número de verdades y no ha desterrado ya tantísimos errores, no es por culpa de la ignorancia, puesto que la agudeza mental del hombre civilizado es grandísima, y porque la civilización organizada cuenta innumerables siglos de fecha. El progreso mecánico, las maravillas de las artes positivas, los inventos fabulosos é indubitables que apresuradamente logran los sabios, la grandeza y perfección de las ciudades y de las organizaciones civiles, todo eso, tan palpable, tan fuera de rectificaciones ¿no prueba bastante la sutilidad y la gracia de nuestra inteligencia, cuando exclusivamente se propone combinar un tinte químico, construir una rotativa impresora y elevar una torre de hierro ó un aeroplano? Estos triunfos mecánicos y positivos podrán admitir la mejoría, la añadidura, la complicación tendiente a una suma perfecta; pero no pueden ser rectificados. Un sabio de mañana será incapaz de demostrar al mundo que el aeroplano no vuela ni que la torre Eiffel no está verdaderamente firme y erecta.

En cambio, si nos introducimos en el terreno de la especulación científica, si buscamos lo cierto en la filosofía, la religión, la estética, la historia, la medicina, la higiene, entonces el nivel de nuestra inteligencia desciende, y desciende tanto, que apenas si hemos avanzado nada desde los tiempos que apresuradamente llamamos primitivos. Cuando pensamos haber descubierto una verdad, pronto averiguamos que era ya conocida de los pitagóricos, de los platónicos, de los epicúreos, de los estoicos, de los alejandrinos, de los orientales, de los indostanos... Y nuestra actitud intelectual, ¿acaso varía tampoco nada? Los antiguos manipulaban sus teorías, jugaban con sus verdades, y uno venía a rectificar lo que otro mantuvo antes. Las verdades se quitaban como realmente de las manos. Lo mismo que en la política y en todo menester en que se introduce la sed de dominio, el afán de conquista y el amor propio, en el campo intelectual se ejercitaba la malicia, el escamoteo, el soborno y la coacción, y con demasiada, frecuencia también la mentira. Pues todo esto sigue imperando hoy, sin diferencia casi. Y todos los días, en efecto, nos asegura alguien que una teoría sociológica que dábamos por cierta, es falsa; que la doctrina evolucionista falla enormemente; que el vino, al revés de lo que aseguraban ayer, no es perjudicial para la salud... Mañana nos dirán que el contagio no existe; que la raza europea ha venido por la Groelandia, y no por el Oriente ni por el Mediterráneo; que el hombre posee alma, contra lo que se creyó hace poco, y no precisamente un alma, como piensan los espiritualistas tradicionales, ni dos almas, como piensan los guósticos y los orientales, sino exactamente tres almas.

Cuando confrontamos, pues, la desproporción que existe entre la cultura mecánica y palpable de nuestra sociedad animosa y el desconcierto, la constante rectificación de nuestra cultura especulativa, sentimos el prurito de aventurar, (también nosotros) la siguiente hipótesis: Las verdades esenciales que se reserva la Naturaleza y que nos oculta a los hombres, no yacen desconocidas a causa de una voluntad avara, ó adversa de la Naturaleza; las verdades tal vez se ofrecen con tanta expontaneidad como los frutos y fenómenos de la Naturaleza. Es el hombre mismo quien alarma, asusta y aleja a las verdades. El hombre se dirige hacia las verdades lleno de vanidad, de pasión, de egoísmo, de ligereza, de concupiscencia y hasta de afán de juego.



En vez de atraer a las verdades, que estarían propicias a dejarse coger, el hombre las conturba, las atropella, las confunde y las involucra. Además, ¿quién es el encargado de cazar a las verdades? Son los filósofos, literatos, sabios, artistas, aquellas gentes mejor dotadas de sutileza, pero en quienes la imaginación desbordada produce absurdos despistamientos, y que nunca renuncian a interponer sus pasiones de egolatría, su vanidad, su envidia y su codiciosa hambre de gloria.

Si aplicamos ahora este comentario de «la verdad que el mismo hombre aleja de su propia mente» a los sucesos políticos, ¿nos extrañaremos mucho de que ciertas cuestiones públicas, que acaso el último ciudadano resolvería, se compliquen tan embrollada y dramáticamente? Hay para estos casos la costumbre de decir que «política de una nación es muy complicada».., Seguro que así es. ¿Pero no la complican los mismos políticos? ¿No es cierto que la complicación está en las pasiones, vanidades, egoísmos y fiebres de los políticos? Los pueblos, como la Naturaleza, no sienten deseo de ocultar su verdad; son los políticos quienes se esmeran en trabucarla. Y las plumas, sobre todo, ayudan a la confusión. Puesto que hay confusión, más bien que complicación.


Jose María SALAVERRÍA

miércoles, 4 de abril de 2018

Nuevo periodismo y destrucción del conocimiento

El periodismo tiene un papel fundamental en el proceso de degradación y destrucción del conocimiento. En un mundo dominado por las FakeNews, la realidad se entiende como algo incómodo, una rémora del pasado. Lo moderno es crear realidades a gusto del lector.

Si uno puede aguantar la náusea que produce, que es mucha, vale la pena leer el artículo "La enseñanza que castra la creatividad" que, con el valor añadido de estar escrito por todo un catedrático de periodismo, es una magnífica carta de presentación de lo que será el periodismo del futuro como creadores de realidades a gusto del consumidor. Os dejo algunas perlas:

"[...]Hace unos meses este periódico publicó un reportaje sobre si los universitarios españoles cometen más errores ortográficos. No estoy seguro de que sea relevante. Los procesadores de texto corrigen las faltas. [...]"

(insisto, esto lo escribe todo un catedrático de periodismo de la Universidad Carlos III)

"[...]En un mundo cambiante, las universidades no deben ser selectivas, sino inclusivas.[...] La universidad española puede ser criticable pero, en mi opinión, tiene una ventaja: no es selectiva."

[...]En las oposiciones de maestros se valora más conocer las implicaciones sociales de los cuentos (erudición) que crear un relato propio.[...]

En el nuevo periodismo, la clave está en "crear un relato propio". No en el analizar e interpretar "la realidad", no, porque ya no existe eso llamado "la realidad". La realidad la construye el periodista, al gusto de sus clientes-lectores, consumidores de dosis diarias de SUS realidades. Y naturalmente, el principal requisito para desculturalizar la sociedad será exigir un gran nivel de incultura a los periodistas.

Lo que más me horroriza de este artículo es lo mucho que se aproxima a los planteamientos de la novela "1984", de George Orwell.

En el artículo leemos "[...]Todo lo que enseñamos ahora lo hará mejor la Inteligencia Artificial en unos años: desde escribir sin errores hasta estudiar historias clínicas para, a través de análisis químico-físicos, detectar enfermedades. Un algoritmo lo resolverá mejor. No se aprende a crear -arte, ideas nuevas- que es la única manera que tenemos, de momento, de competir con robots inteligentes que dominarán pronto. Un ordenador ya mejora la sintaxis de un texto; incluso redacta un comentario de texto tipo selectividad, pero aún se tardará para que pueda crear ideas originales.[...]"

Las "máquinas de redactar" ya aparecían en la novela de Orwell:  "[...]Julia tenía veintiséis años. Vivía en una especie de hotel con otras treinta muchachas («¡Siempre el hedor de las mujeres! ¡Cómo las odio!», comentó; y trabajaba, como él había adivinado, en las máquinas que fabricaban novelas en el departamento dedicado a ello. Le distraía su trabajo, que consistía principalmente en manejar un motor eléctrico poderoso, pero lleno de resabios. No era una mujer muy lista - según su propio juicio -, pero manejaba hábilmente las máquinas. Sabía todo el procedimiento para fabricar una novela, desde las directrices generales del Comité Inventor hasta los toques finales que daba la Brigada de Repaso[...]"

En general, el desprestigio del lenguaje que promociona el autor del artículo es la destrucción del lenguaje que encontramos perfectamente descrita en "1984":

[...]¿No sabes que la neolengua es el único idioma del mundo cuyo vocabulario disminuye cada día? Winston no lo sabía, naturalmente sonrió - creía hacerlo agradablemente - porque no se fiaba de hablar. Syme comió otro bocado del pan negro, lo masticó un poco y siguió:
- ¿No ves que la finalidad de la neolengua es limitar el alcance del pensamiento, estrechar el radio de acción de la mente? Al final, acabamos haciendo imposible todo crimen del pensamiento.
[...]

[...]Le estamos dando al idioma su forma final, la forma que tendrá cuando nadie hable más que neolengua. Cuando terminemos nuestra labor, tendréis que empezar a aprenderlo de nuevo. Creerás, seguramente, que nuestro principal trabajo consiste en inventar nuevas palabras. Nada de eso. Lo que hacemos es destruir palabras, centenares de palabras cada día. Estamos podando el idioma para dejarlo en los huesos.[...]

[...]La destrucción de las palabras es algo de gran hermosura. Por supuesto, las principales víctimas son los verbos y los adjetivos, pero también hay centenares de nombres de los que puede uno prescindir. No se trata sólo de los sinónimos. También los antónimos. En realidad ¿qué justificación tiene el empleo de una palabra sólo porque sea lo contrario de otra? Toda palabra contiene en sí misma su contraria. Por ejemplo, tenemos «bueno». Si tienes una palabra como «bueno», ¿qué necesidad hay de la contraria, «malo»? Nobueno sirve exactamente igual, mejor todavía, porque es la palabra exactamente contraria a «bueno» y la otra no.[...]

Incluso el autor del artículo especifica que este proceso no afecta a las ciencias, a las matemáticas: [...]Esto no pasa tanto en ciencias o ingenierías. Ninguna familia discute ecuaciones diferenciales en el desayuno. Las matemáticas es un talento que no depende tanto de la cultura del entorno.[...].

¡Ah! Aquí la realidad, la puñetera realidad es terca y obstinada, para construir una "tablet" o un televisor de plasma no basta con creatividad, se necesitan conocimientos técnicos, precisos, realidades que no necesariamente se adaptan a nuestros deseos... Pero sólo para hacer cosas como teléfonos móviles y coches híbridos. En "1984" ya se tenía en cuenta este hecho, y la neolengua reserva un apartado, el "vocabulario C", para preservar las palabras técnicas necesarias para la ciencia y la técnica: "Vocabulario C: compuesto exclusivamente de palabras científicas y técnicas, pero redefinidas de manera que estuvieran desprovistas de significados 'potencialmente peligrosos'" (de la wikipedia)

El autor del artículo, en su infinita majadería, llega a postular la existencia de una clase social dominante, un "estrato alto", a los que podríamos llamar "los cultos", que además se perpetúan en el poder inculcando la cultura en sus hijos. "[...]La ventaja de la creatividad es que no conoce clases sociales. Los hijos de grandes escritores, artistas o científicos poseen cultura (es algo que las élites pueden comprar) pero no heredan su creatividad. Insistir en la ortografía perpetúa la separación de clases. Solo los estratos altos (ojo, no en lo económico sino en lo cultural; pues, a estos efectos, es más clase alta el hijo de humildes maestros que de constructores millonarios pero sin estudios) manejan un vocabulario rico y hábitos de lectura. Eso no los hace más creativos, ni más listos (Amancio Ortega no tiene titulo universitario pero tiene una gran creatividad empresarial); sino más cultos.[...]"

Inútil es insistir que las élites no pueden comprar cultura, podrán comprar bibliotecas enteras, o pianos de cola, pero no pueden comprar cultura. Toda la diarrea mental de este sujeto la deja sintetizada en una frase definitiva: "Insistir en la ortografía perpetúa la separación de clases". Hay que tener cuajo.


domingo, 1 de abril de 2018

Catalan On The Moon

Leo en Internet que el proyecto americano Apollo necesitó 5230 millones de horas/hombre.

5,232,387,169.17 para ser exactos (Link1) (Link2)

Los catalanes hemos dedicado al "procés" (en estimación propia)

7.5 millones de catalanes
por 2 horas diarias de "procés" por persona (estimación por lo bajo)
por 6 años

7500000 x 2 x 6 = 90000000 millones de horas/hombre.

Dicho así, no parece mucho.

Por regla de tres, los catalanes necesitaremos 350 años de "procés" para igualarles. Todo es ponerse.




"Man on the Moon" también es una divertida película de Jim Carrey sobre la vida del cómico Andy Kaufman, el título se refiere a la canción homónima de REM. Copio de la Wikipedia:

El título, la letra y el vídeo hacen referencia a la teoría de la conspiración del aterrizaje del hombre en la Luna. También hay rumores que afirman que Andy Kaufman falsificó su muerte, en la canción no se hace referencia directa a esto, pero sí a que Kaufman debe ser visto como alguien que tenía algo bajo la manga (citándose esto indirectamente en versos como If you believe there's nothing up his sleeve, then nothing is cool, "Si crees que no hay nada bajo su manga, entonces nada está bien").



Todo esto, naturalmente, It you believe they put a man on the moon...





sábado, 24 de marzo de 2018

Historia 1:1

Me he inventado la "Historia 1:1", léase "historia escala uno uno": Estudiar historia para aprender del pasado, hasta aquí nada nuevo, pero a escala uno uno, es decir, en lo concreto de un día determinado, evitando así la trampa de la generalización, el engaño pedagógico. Aprender historia directamente, sin intermediarios.

Retroceder en el tiempo y situarnos exactamente cien años antes, y mirar a nuestro alrededor,  lo podemos hacer gracias a las estupendas hemerotecas digitalizadas. También podría existir una "Geografía 1:1", conocer la geografía, sí, pero a pie, caminando paso a paso por los caminos y senderos alrededor de un punto concreto, a escala uno uno. Geografía e Historia con mochila y cantimplora.

Leer, por ejemplo, el diario La Veu de Catalunya del 23/3/1918, el diario oficial de la Lliga Regionalista, el partido catalanista fundado por Cambó a principios de siglo.

  

El diario se felicita por la entrada de Cambó como ministro de Fomento en el gobierno español del conservador Maura, la imprescindible integración del catalanismo dentro de la política española:


En la editorial, Cambó señala el principal problema español: La falta de autoridad democrática del parlamento:
 

La debilidad de la autoridad del parlamento español se convierte en un creciente poder de las oscuras, siniestras "juntas de Defensa" militares. La incorporación del catalanismo en la Cortes españolas se entiende como fundamental para fortalecer la autoridad democrática del Parlamento, para evitar que los militares acaben alzándose con el poder, como tristementemente sucedió, finalmente, en 1923, a petición del propio rey Alfonso XIII. Hablaba un amigo argentino de "fracaso de la democracia", en català: "acaba manant la criada".

Decía Cambó: "En España no hay más que un profundísimo deseo de ser gobernados por quienes no lo entiendan por una industria sino por un sacerdocio". Y cien años después, seguimos deseándolo. La palabra prohibida en España,"patriotismo", es decir, la política entendida como sacrificio para la comunidad, y no como medio de enriquecimiento personal. Qué triste es la política española.




jueves, 22 de marzo de 2018

Cotidianas



Cotidianas


Si nuestros abuelos pudieran levantar la cabeza siquiera para convivir de nuevo con nosotros unos días, habrían de volverse á morir del pasmo de conocer el progreso humano en estos últimos cincuenta años.

Les encantaría el viajar en tren, en tranvía ó en automóvil, y por mar en rápido y lujoso steamer; subir á un cuarto piso en ascensor; se admirarían de ver las espléndidas iluminaciones urbanas y las cómodas instalaciones domésticas de la electricidad que da calor, luz y fuerza motriz para mil pequeños usos; se maravillarían de oír un fonógrafo ó una pianola, artificios que atribuirían á arte de encantamiento; se sorprenderían de ver resueltos los entonces arduos problemas de la navegación aérea y submarina; atribuirían á brujería el poder comunicar á centenares de leguas por medio de un sencillo hilo telegráfico ó telefónico, y su sorpresa subiría de punto al poderse comunicar desde tierra con un buque en alta mar.

Se encantarían en un cine al ver moverse las figuras, ellos que tuvieron por gran adelanto los primeros pasos del arte fotográfico. y les caería la baba al conocer los progresos verdaderamente notables de la Industria, de la Mecánica, de la Biología, de la Cirugía, de la Química.

Supondrían muy lógicamente que todos estos progresos y adelantos realizados en interés del hombre, para su comodidad, para su recreo y para defensa y salvaguardia de su vida, misma, habrían atenuado tos sufrimientos y disminuido la mortandad entre el género humano, que habría desterrado definitivamente. las guerras fratricidas.

Y al decírseles que hace cuatro años se están matando entre sí millones de hombres, preguntarían contristados, cómo, en medio de  tanto alarde de civilización y cultura, la diplomacia no ha adelantado un paso en medio siglo.

martes, 20 de marzo de 2018

Pedagogía y esclavitud

¿Donde encontramos la pedagogía? No en el trabajador libre, como el hojalatero "Cuerpo Azucar", dueño de sus conocimientos concretos y que los comparte libremente. Aquí el aprendizaje fluye libremente, sin intermediarios.

Encontramos pedagogía en los miserables "diseñadores sociales", "gestores sociales", "gestores del cambio", como quieran llamarse. En los individuos que roban el conocimiento y el aprendizaje para decidir ellos (es decir sus amos) quién debe saber qué. Esos individuos mezquinos, palanganeros del poder político, que se autoproclaman orientadores, incluso orientadores de orientadores (En Catalunya, donde este fenómeno llega al paroxismo, se dan casos de orientadores de orientadores de orientadores). Roban el conocimiento y los canales de aprendizaje, son los pedagogos.

Hace exactamente cien años en La Vanguardia (19/3/1918 página 9) encontramos un artículo de pedagogía en el que podemos encontrar muchos elementos la "nueva educación": Desprecio al aprendizaje memorístico, desprecio del libro de texto, fomento de los aprendizajes prácticos, aprendizaje aplicado a la vida real... Como parte del diseño de una sociedad en la que la mitad (femenina) está al servicio de la otra mitad (la masculina) en régimen de esclavitud. Aquí no hay libertad, y mucha pedagogía.


Especulo con la idea de que encontraríamos mucha "nueva educación" en el aprendizaje que recibían los esclavos en las sociedades antiguas.



CUESTIONES PEDAGÓGICAS

Platos del día


(La Vanguardia 19/03/1918 página 9)
 

Está todavía por dilucidar si la enseñanza de la economía doméstica en sus diversas y no pocas modalidades, que abarcan desde coser un botón y lavar un pañuelo hasta freír un par de huevos y fregar la losa, corresponde al grado superior de las escuelas primarias ó ha de ser privativa de las escuelas especiales de índole postescolar, que los franceses llaman ménagères porque en su idioma ménager significa emplear las cosas con economía; y por lo tanto, debiéramos llamar los españoles escuelas económicas, si este adjetivo no hubiese perdido por abuso y extensión su etimológico significado de regla de la casa ó gobierno doméstico.

A mi entender, sujeto como ningún otros a errores y equivocaciones, pero que a ningún otro cede en sinceridad, los programas escolares de la primera enseñanza femenina abarcan demasiadas materias, y de ellas hay algunas que no debieran ser obligatorias, porque no entran en la natural esfera de la cultura general de la mujer, ni convienen igualmente a todos los temperamentos intelectuales.

En cambio, se echan de menos en la enseñanza primaria de las escuelas nacionales los principios rudimentarios de economía domestica, cuyo conocimiento práctico le sirva a la educanda para ampliarlos con mayor provecho en las escuelas económicas, que todavía no han brotado de la mente del legislador y que con preferencia a otras inversiones de fondos, menos justificadas, debieran establecerse, por lo menos una, en cada distrito escolar.

He dicho conocimiento práctico, porque en cuanto al teórico ó verbalista de la economía doméstica, hay tratados de sobra que las alumnas aprenden de memoria sin entender una palabra de lo que dicen, para al fin y a la postre quedarse sin postres y sin principios de economía doméstica cuando el inspector visita la escuela y les pregunta que cómo se las manejarían para confeccionar con cuatro pesetas una comida lo suficientemente nutritiva para cuatro personas que, por supuesto, no tengan la gula por pecado capital ni tampoco sean de muy melindrosas tragaderas.


Desde luego que sin necesidad de libros de texto ni lecciones de memoria, que en la enseñanza escolar de la economía doméstica son tan incongruentes como los de urbanidad (pues ambas artes se han de aprender por el ejercicio) pueden las profesoras explicar a las alumnas el valor nutritivo de los alimentos, la diversa eficacia de los combustibles, la [ilegible] de los ingredientes y la [ilegible] de las frutas, hortalizas, legumbres, carnes y pescados en el arte de cocina, señalando sus ventajas e inconvenientes desde el punto de vista higiénico, que es el más interesante en culinaria. 

Todas estas lecciones, que pueden resumirse en un cursillo de una docena a los sumo para las alumnas de grado superior, serían el introito o preliminar teórico de las prácticas culinarias o arte de la cocina que, si los ministros del ramo habidos y probablemente por haber supiesen lo que con la cartera les ponen en las manos, no centralizaran de seguro en una Escuela del Hogar donde proveer a la manutención de las femenina clientela del ministerio, sino que instituirían Escuelas de economía doméstica con profesorado técnico y sin clases teóricas, cuyas enseñanzas abarcaran todo lo concerniente a la gobernación de las casas de familia, y aun de huéspedes, si a sutilizar fuéramos la cuestión que tratamos.

Sin duda hay instituciones de enseñanza femenina y fundación particular en que se dan lecciones prácticas de cocina casera, y no falta alguna que otra maestra nacional que por su cuenta y riesgo enseñe también supletoriamente el arte culinaria. Pero con toda la consideración debida a tan loables iniciativas, me permitiré indicar que, a mi falible juicio, cuyo único apoyo es el buen sentido con que deben observarse los hechos, la mayor parte de esas lecciones prácticas de cocina no están acomodadas a la economía doméstica, sino al despilfarro, ó por lo menos a la prodigalidad, por lo costosos en manjares, ingredientes, condimentos, combustible, tiempo y trabajo que resultan platos del día, mejor preparados para regodeo del paladar y tormento del estómago, que para saludable manutención de la salud y la vida. Puesto que el criterio predominante en España es que el espíritu religioso ha de vivificar las primera enseñanza, parece natural que ninguna de sus materias asignadas se aparte de la ortodoxia religiosa; y por lo tanto, las prácticas culinarias, que forman parte integrante de la economía doméstica, debieran subordinarse, o no hay sentido común en el mundo, a la regla expuesta por San Pablo cuando les dijo a los fieles de Corinto: "Pues si coméis o si bebéis o hacéis cualquiera otra cosa, hacedlo todo a gloria de Dios." 

Por consiguiente, no están en armonía con la doctrina cristiana esas recetas culinarias que en los reversos de las hojas del almanaque y en los libros de cocina son incentivos de la gula y estímulos del derroche, porque además de necesitarse rentas de magnate para confeccionar según sus normas los platos del día, echan mano con frecuencia de ingredientes como pueden serlo los alcaloides, pues en resumido análisis no son otra cosa que alcaloides en mínima dosis las especies de la moderna culinaria.

Prescindamos de si es mejor o peor el régimen vegetariano que el carnívoro, o sí para no disgustar a nadie preferimos el régimen mixto con predominio vegetariano. Esto son cuestiones de gusto y a veces de estómago; pero en lo que no cabe otra oposición que la de la rutina ó de la ignorancia, es en que las lecciones de culinaria práctica, si han de tener carácter eficazmente educativo y de provechosa utilidad para las futuras amas de casa, para las madres de familia cuya modesta posición social no les consienta suplementos de crédito, deben adoptar por tanto experimental recetas que a la sencillez de confección y valor nutritivo añadan el sabroso gusto de un sano condimento sin especias irritantes. La gracia está enseñar a las niñas que no han nacido para duquesas sino para menestralas, a guisar los manjares de consumo corriente en la vida de familia, sin artificios de restaurante ni comistrajos de figón.

Bien está que a las que sientan vocación de cocineras de casa grande, se les enseñe a confeccionar a su costa los platos cuyo enrevesado nombre es muchas veces disimulo de su nocividad; pero a las que no han de gobernar más casa que la suya, no les vayamos con perdices rellenas ni palominos escabechados, sino enseñémosles a guisar un buen arroz con pollo, pero sin pollo, que si la mano es hábil y el ingenio agudo, bien se pueda guisar de modo que quien lo coma se relama de gusto. 


No sería difícil mejorar en las clases de economía doméstica la enseñanza del arte culinaria en armonía con el presupuesto de la obrera y de la mujer de la clase media que más aún lo necesita para salir del error en que está de gastar en lujos superfluos lo que escatima de los necesarios alimentos. La mayoría de las amas de casa no disponen de otra norma culinaria que la señalada sin reparar en gastos en los libros de cocina, tan funestos para la economía de las familias como los de novelas policíacas para la higiene moral. No hay en esos [ilegible] libros receta alguna cuya confección cueste menos de lo que gana en un día el obrero de más crecido salario, y para mayor estrago ninguna prescinde de especias como pimienta, mostaza, canela, nuez moscada, vainilla, y otras igualmente excitantes e irritantes que son para los manjares lo que los perfumes para la ropa: encubridores de suciedades y repugnancias.

Quien detenidamente reflexione sobre esta cuestión, advertirá que no es baladí ni de subalterna importancia, porque se puede vivir sin los adminículos con que el siniestro aspecto de la civilización va complicando la existencia pero no se puede vivir sin comer, que es función prelatoria de la filosofar.

Pero el comer bien no es lo mismo que e1 bien comer. Pueden comer bien y digerir mal los glotones cuyo temprano ó tardío castigo es la dispepsia ó la gastralgia. Quien bien coma, es decir, quien tenga esposa, madre, hermana ó hija que gobierne la casa con igual habilidad en la sala que en la cocina, y no se haya dejado alucinar por las recetas de relumbrón contrarias a la verdadera economía, fraguará la salud del cuerpo en la oficina del estómago y no invertirá en la partida de alimentación mes de lo que en bien llevadas cuentas le consienta su presupuesto.

No tanto en contra cabe decir de las recetas para la confección de frutas de sartén, pastelería, confituras, mermeladas y compotas, cuyo conocimiento práctico es de mucha utilidad para los acostumbrados extraordinarios que suelen hacerse en las casas en días como el de hoy, y en los que se celebra algún señalado acontecimiento de familia.

Con todo, es evidente que el libro de cocina casera, cuyas recetas se ajusten a las reglas de economía doméstica está todavía por escribir.

FEDERICO CLIMENT TERRER




lunes, 19 de marzo de 2018

Una de cal y otra de arena.

Leo en "Mundiario":


"...A estos pedagogos del BBVA les daría yo una vacante de un año en dos centros de Secundaria que conozco y verían en qué se convierte su buenrollismo wonderfuliano. Ahí sí que iban a flipar con las emociones.."
¡Bien! ¡Totalmente de acuerdo! Pero ¡ay! sigue:

"...A los pedagogos del BBVA los pondría yo delante de esos padres y madres, que te exigen, como profesor de sus hijos, una educación rigurosa y academicista para que los alumnos aprueben los exámenes de Química en PAU, tal y como marca la Administración, porque, si no es así, se quedan sin plaza en la universidad..."
¡Por favor! ¡Bien por esos padres que exigen una educación rigurosa y academicista!

Precisamente la educación rigurosa y academicista es la única defensa posible para protegernos de estos pedagogos infames "...que cautivan con un lenguaje pueril y lleno de obviedades, un lenguaje inspirado en un idealismo tan enfermizo como provocador para quien se juega el tipo año tras año en algunas aulas de Secundaria...". Queremos un sistema educativo serio, riguroso y sólido, queremos expulsar de él a los gurús educativos que lo parasitan, pero no nadie quiere posicionarse a favor de una reválida, una prueba única nacional de contenidos, corregidos independientemente fuera del centro, la prueba que promocinara al estudiante económicamente pobre pero estudioso y con talento por encima del estudiante de familia adinerada.

¿Rechazamos a los que "cautivan con un lenguaje pueril y lleno de obviedades" pero queremos quedar nosotros aún más chachipirulis que ellos?


SÍ A LA REVÁLIDA